¡Gracias!

¡Gracias!

*Texto leído en el homenaje del 11 de septiembre de 2026.

Estuve toda la semana dándole vueltas en mi mente a los posibles abordajes desde los cuales dirigirme a ustedes este día. 

No quise iniciar con algo que sonara a “falsa modestia”, porque suelo ser poco tolerante con quienes “se tiran para que los levantes”. Y es que hablar de quién merece o no, tal o cual cosa, puede ser tan subjetivo como tu color favorito, tu posicionamiento político o religioso. 

Por eso, esto de sentirme abrumada ante tal generosa consideración por parte de Eric Jair Palacios y quienes están haciendo posible, junto a él, este homenaje, más que modestia puede que sea síndrome del impostor. Una suele andar por la vida preguntándose si hizo lo suficiente, si los resultados obtenidos han sido realmente los que se buscaban; si acaso pude haber hecho algo más o mejor… pero, eso, más que modestia, son las manías que una trae en la cabeza, y que —me doy cuenta— no siempre coinciden con la percepción de aquellos y aquellas con quienes colaboramos o convivimos.

En todo caso, hoy, solo puedo sentirme satisfecha de haber dicho “SÍ” cada vez que alguien me invitó a colaborar en algún proyecto. Satisfecha, afortunada y agradecida por cada invitación, por esa confianza en lo que mis letras, mi voz y mi voluntad pueden aportar. Porque, cada vez, ha significado una puerta que se abre, nuevas oportunidades de aprender, conocer a personas que se van convirtiendo en entrañables… y crecer.

Desde la invitación de Adolfo Morales, en 1998, para formar parte de VOLUMEN II y en este 2026 a retomar LETRAS AL AIRE. La de Rafa Saavedra a colaborar en su Selector de Frecuencias. Las invitaciones de Aída Méndez, desde Acanto y Laurel y Diálogos de Autor. Cada invitación de Alberto Paz, a sus actividades (entonces) en Sala de Lectura, donde descubrí a Abigael Bohórquez o Wislawa Szymborska, por ejemplo. La invitación de Roberto Salomón, para escribir el guión de “Radio Cri-Crí”, un musical que me llenó de alegrías. Las invitaciones de Alejandra García Méndez y Margarita Pacheco, a participar en campañas de difusión de autores de Baja California, para FUSIÓN 102.5 fm. La invitación de Pedro César Beas, para escribir de jazz en el blog de Dijazz Radio, primero, y a grabar episodios de Historiografía Mexicana, más tarde. Las invitaciones de Miajil Lamas para publicar poemas en Círculo de Poesía y el Rio Grande Review, en El Paso. La invitación de Juan Carlos Abril, para publicar poemas en Paraíso, revista de la universidad de Jaén, en España. La invitación de Gabriela Bojórquez para hacer una noche de canciones y poemas, que nos ha tenido 13 años gozando las noches de Lunas Bravas. Las invitaciones de Wilfrido Terrazas para colaborar en sus conciertos y escribir la letra de una canción en su disco más reciente. La invitación de Ramón Verdugo y Jesús Quintero, para escribir un poema In Situ, para The Frontera Project, que terminó formando parte de la puesta en escena de Tijuana Hace Teatro. La invitación de Josué Barrera, para colaborar en un pódcast sobre Abigael Bohórquez. Las invitaciones de René Castillo a colaborar con El Grafógrafo. con La invitación de Cristina Márquez para divulgar a escritoras de Baja California, a través del Índice de Escritoras de Baja California. Aquel genial “¿No quieres hacerlo libro?” de Rosa Espinoza, con el dossier en Hipérbole Frontera que se convirtió en “El incendio que habitan, antología de escritoras de Baja California”. Las invitaciones de Alberto Melena y Francisco Toro, para exponer piezas de collage digital en “Incisionar y confluir” y para escribir textos que acompañan las piezas de “Poética del objeto”. Y las invitaciones de Eric Jair Palacios, a cuanta actividad me invita con tanta generosidad… y ahí voy.

Y, si algo puedo dejarles a quienes son más jóvenes, es eso: apúestenle a su intuición, a su entraña poética. Porque las invitaciones más importantes puede que sean las que nos hacemos a nosotras mismas. Así fue con InterSecciones Radio… así voy con HIPÉRBOLE FRONTERA.

Que si estos años y estos andares merecen un homenaje, se los dejo a ustedes. Yo he vivido, en la medida de lo posible, haciendo lo que quiero. Y que, haciendo lo que quiero, pueda mirarles a todos y todas aquí hoy, saber de su cariño, es todo lo que el corazón de una poeta necesita.

¡Gracias infinitas, Eric Jair…! Que la vida te devuelva luminosamente todo lo que haces por la literatura de Baja California.

Mónica Morales Rocha

Fotografías por Sonia Guitérrez, Nidia López, Ana Karina Balderrábano, Rosario Rocha, Isaac Navarro, Eric Jair Palacios y Mely Pérez.

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